martes, 26 de marzo de 2013

Las últimas cuatro canciones de John Lennon


¿Por dónde empezar? ¿Acaso por el viaje en barco? John Lennon hizo un viaje en barco a las Bermudas que lo cambió todo. Estamos en junio de 1980. Sus excursiones en barco habían empezado un tiempo antes, le gustaba dar paseos con el Isis, un yate con el que se paseaba con Sean por Long Island mientras Yoko estaba enfrascada en sus negocios.

Además, habría que añadir que en la corte del Dakota había toda una serie de astrónomos, adivinos y otros videntes, a los que el matrimonio Lennon consultaba toda decisión de envergadura. Cuenta  Philip Norman en su monumental biografía sobre Lennon que el numerólogo (¡?) le dijo a John que para escapar de las “nubes malignas” que se avecinaban tenía que hacer un viaje en una dirección determinada, el sureste. Y en esa dirección estaban las Bermudas. Y es así como empieza el viaje.

Parece que en un principio el viaje iba a ser en el Isis, el yate de los Lennon. Al final se eligió un velero, el Megan Jaye, de 14 metros, con base en Newport (Rhode Island). John iniciaba su viaje con otros cuatro tripulantes, la travesía tenía la gracia añadida de cruzar el triángulo de las Bermudas. Los pronósticos eran buenos y la meteorología cumplió, los primeros días fueron de un tiempo excelente. Las nubes, las malignas y las otras, quedaban atrás.

Sin embargo, el triángulo de las Bermudas empezó su trabajo y el tiempo empeoró. Un cambio brusco del tiempo y se inició una tormenta. El Megan Jaye se vio envuelto en una tormenta de olas de siete metros y vientos de más de cien kilómetros a la hora. Tras dos días de tormenta, tres miembros de la tripulación se marearon y no pudieron moverse de sus camas, solo quedaron el capitán y John. El capitán después de tantas horas sin pegar ojo, le dijo a John que se hiciera cargo del timón mientras él descansaba. Aunque él protestó porque no tenía ni idea de cómo dirigir un barco, el capitán no le dio opción. Tras algunas instrucciones básicas, el bueno de John se hizo cargo del barco y de sus tripulantes en medio de la tormenta. Parece que al principio el miedo le paralizó, pero después empezó a controlar la situación y a cantar viejas canciones de marineros que se sabía de Liverpool.

Al volver a cubierta, el capitán se encontró a un hombre en trance, un hombre en armonía con el barco, con el mar y quizá consigo mismo. En este momento, John Lennon salió de su crisis de creatividad.

John Lennon no lo sabía pero otro músico célebre había pasado por algo parecido. Richard Wagner cuenta en sus memorias que ”… el viento cambió súbitamente de rumbo y se convirtió en un huracán que no ceso de acrecentar su ímpetu. El miércoles, día 7, a las dos y media de la tarde, nos considerábamos perdidos. No eran las terribles embestidas del embravecido mar, lanzando constantemente al buque a la ventura, ora en una sima profunda, ora en la cresta de empinadas olas, lo que me hacía sentir el horror de la muerte. Lo que me estremecía era el desaliento de los marineros y las miradas desesperadas que nos dirigían…”. Este peligroso viaje que hicieron Wagner y Mina, su primera mujer, que les llevaría a Inglaterra, sirvió para que “las impresiones de entonces le prestaran a mi obra El holandés errante, ópera que en aquella época había empezado a bosquejar, un preciso color poético y musical”. Por tanto, en el caso de Wagner, la vivencia de pasar por una tormenta y una tempestad parece que también le inspiró; es más, la experiencia del mar embravecido estará presente en toda la obra de Wagner.

Al llegar a las Bermudas, John recogió a su hijo Sean que había ido en avión y alquiló una casa a las afueras de la capital de las islas, en Hamilton. “Estaba tan centrado tras la experiencia del mar que me sentía en sintonía con el cosmos”, dijo después. Esa experiencia lo sacó de la crisis de creatividad que le estaba atenazando desde hacía mucho tiempo y, de pronto, una eclosión de creatividad. “Y me venían todas aquellas canciones (…). Después de cinco años de vacío. No lo intentaba, pero tampoco me venía nada a la cabeza, ni inspiración, ni ideas, nada, y entonces de repente bum, bum, bum”.
 

Pasa el día en la playa con Sean, en la casa no deja de sonar Burnin´ de Bob Marley, y por las noches se dispara la grabadora y la mente de John. En su cabeza se amontonan melodías, acordes, frases y versos, las ideas pugnan por salir. “Estreñido durante cinco años y luego diarrea durante tres semanas”. Las canciones de John de Double Fantasy y de Milk and Honey salieron en estas tres semanas. Títulos como Darling boy, Watching the wheels, Woman, Losing you, Starting over, I´m stepping out, Borrowed time, etc.

Lennon exageraba, la sequía en Dakota no había sido total, había trabajado en temas y tenía un puñado de ideas esbozadas. Los cinco años que Lennon llevaba de retiro del negocio cuidando a de su hijo y haciendo las labores de un buen amo de casa no había sido un páramo musical. Desde 1977 tiene algunas ideas que serían el germen de canciones como Free as a bird, Real life, Now and then, Save yourself  o algunas de las que terminaron siendo elaboradas para Double fantasy. Lo que sí era cierto era que todas estas ideas embrionarias y multitud de ideas nuevas reclamaban un nuevo cauce de forma urgente, la tormenta que había vivido en el mar se trasladó a su cabeza y provocó un tsunami musical.

Lennon sabía, igual que Kant, que toda creación artística es la mezcla de trabajo e inspiración. Lennon, igual que Kant, confiaba más en el primero que en el segundo. Pero sorprendido de la tormenta musical que había en su cabeza, se sentiría igual que Brahms, que en los momentos de mayor inspiración, las ideas le asaltaban de tal manera que “uno debe tener cuidado de no pisarlas al caminar”. Y es que las ideas musicales, el beso de las musas,  pueden llegar en cualquier momento. Beethoven decía que “le había venido a la cabeza” un canon mientras dormitaba viajando en un carruaje. Parece que después de varios años trabajando sobre El anillo del Nibelungo, Wagner encontró en sueños el primer acorde de la obra.

¿De dónde vienen estas ideas? En la Crítica del Juicio escribe Kant que en estos casos el artista “no sabe cómo en él se encuentran estas ideas ni tiene poder para encontrarlas cuando quiere”. Esta experiencia de la creación artística fue la base para el concepto de genio que elaboró en este libro. Pero ¿de dónde vienen estas ideas? Kant sugiere que vienen del trabajo inconsciente del talento, vienen del fondo de nuestra naturaleza.

Muchas cosas han cambiado en la vida de John. Como él mismo contó meses después en la entrevista en PLAYBOY: “La experiencia de ser padre con dedicación exclusiva me devolvió el espíritu.(…) Voy a cumplir cuarenta y Sean cinco. ¿No es extraordinario haber sobrevivido? (…) Voy a cumplir cuarenta y la vida comienza en los cuarenta, o eso nos prometen. Y yo me lo creo porque me encuentro bien. Es como a los veinte y uno (….), ya sabes, ¿qué va a pasar a ahora?”. De esto hablaban las nuevas canciones, de un John doméstico. Las experiencias de cinco años, los años de Dakota, volcados en las tres semanas de composición. Historias sobre su hijo, de cómo venía pasar el tiempo “mirando las ruedas” dando vueltas y vueltas, de sus recuerdos a las mujeres que le habían marcado en su vida, al miedo de perder a su mujer, el niño se ha dormido y me iba un rato de marcha… Ya saben, la vida es algo que va pasando mientras estamos preocupados haciendo otras cosas.
 

Las nuevas canciones no tenían ningún sentido político (como su disco Sometimes in New York City), ni estaban inspiradas en algún libro o en una terapia psicológica (como Mind games o  Plastic Ono Band), ni había una preocupación por encontrar un sonido peculiar (como en Walls and bridges). Eran solo canciones, “con las mínimas pretensiones”, “sin experimentar, porque era feliz haciéndolo como ya lo había hecho antes”. Eran simples canciones de pop de un Lennon en tregua consigo mismo, canciones con aire rockerillo. Cantando Starting over John se veía a sí mismo como un “Elvis-Orbison”. Solo se trataba de volver a casa, a los discos de siempre.

El 29 de julio vuelven John y Sean a Nueva York y el 4 de agosto de 1980 entran en el estudio de grabación. Señores y señoras, Lennon ha vuelto.
 
 

 

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De las cosas fascinantes que se pueden encontrar en la obra de John Lennon la más extraordinaria es su obsesión por ir grabando todas sus ideas, la evolución de las mismas y la gestación de las nuevas canciones. De esta manera, el proceso de composición queda transparente, se pueden observar sus dudas, sus progresos, no en la partitura, como hasta ahora habían hecho los músicos, sino en estas cintas de cassette. Estas cintas eran tan importantes en la corte de Dakota que se guardaban en una caja fuerte.

Distinguir entre la forma de componer de Paul McCartney y John Lennon es, hasta cierto punto, artificioso. Hasta 1965 el tándem Lennon-McCartney funcionó de forma conjunta, haciendo juntos las canciones, si bien, desde esta fecha, trabajaban cada uno por separado para después reunirse y poner en común el trabajo ambos. Desde este año se van desarrollando las distintas personalidades creativas de cada uno de ellos.

En una ocasión George Martin señaló que las técnicas de composición de cada uno eran realmente diferentes. Paul pensaba una melodía y, a partir de ella, sacaba una letra. John trabajaba sobre la estructura de la canción, sobre su armazón; así iba construyendo una canción sobre una estructura de acordes que iba encontrando en la guitarra, no partía, pues, de una melodía. Después de esto, lo más importante era la letra. Dicho de otra manera, Paul empezaba la canción de arriba abajo, desde la melodía hasta la orquestación, John hacía sus canciones de abajo a arriba, de la estructura a la melodía, a una melodía subordinada a la estructura. De lo dicho no sería difícil encontrar ejemplos que confirmen esta manera de trabajar de McCartney, pero se pueden señalar varios ejemplos en contra en las canciones de Lennon, por ejemplo In my life o It´s only love.  No obstante, se puede decir que en su evolución, John se va ajustando a la técnica que señalaba Martin.

De lo que decía el productor de The Beatles es importante destacar la importancia de las letras. Para John eran de la máxima importancia por varias razones. Tanto por su sentido del humor como por su formación literaria, a John le encantaban los juegos de palabras, esa forma de unir palabras con nuevos sentidos, el contraste con el viejo sentido, las nuevas imágenes que aparecen. Siempre le gustó Alicia en el país de las maravillas y en su madurez se sintió atraído por el surrealismo. Las letras no solo eran importantes para John, un alumno aventajado de Bob Dylan, sino que esos juegos de palabras tendrán mucha influencia en su forma de componer, en la forma de las canciones, en la importancia de esos contrastes de acordes y estructuras. Por otra parte, la importancia de las letras no solo estaba al final del proceso, también al principio. Lennon componía a partir de versos, frases que tenían una musicalidad propia y particular. Partía de un verso y veía hasta donde podía llevarle.

¿Qué iba buscando John con esas series de acordes, con esa secuencia? ¿Cuándo le parecía satisfactoria? Las canciones de Lennon tienen una cadencia, un ritmo propio. Sus mejores canciones logran cierta fluidez, una circularidad. Son canciones redondas, que huyen de las aristas. Pensemos en sus mejores canciones, en canciones tan distintas como I´m only sleeping, Strawberry fields, A day in a life, Happiness is a warn gun o Come together. Se trata de canciones con una inercia propia, canciones, ¿cómo decirlo?, orgánicas, tienen su propia lógica para ir engarzando sus partes diferentes. Son canciones en las que hay un “click” en el que todo encaja, la estructura coge esa fluidez, esa circularidad.

Si  lo que se pretende es esta circularidad, en la estructura de la canción es de gran importancia cómo unir las distintas partes de la canción, cómo queda la arquitectura de la canción. Unos días antes de su asesinato, John concedió una larga entrevista para la revista Playboy, allí explicaba y comentaba algunas canciones de The Beatles y cuál había sido las aportaciones de Paul y de él mismo. En esta entrevista, John decía que uno de los principales problemas que tenían a la hora de componer era el del “puente”, cómo unir las diferentes partes de la canción. John ayudó a Paul en varias canciones; en Michelle fue idea de John ese “I love you, I love you, I looove you” (según John, había estado escuchando a Nina Simone y quería darle ese toque); en We can work it out, Lennon puso la parte de “Life es very short and it´s no time…”. Si bien, no conviene hacer distinciones tan tajantes en lo referente a Lennon y McCartney. Es bien conocida la aportación de Paul a una de las grandes canciones de John, A day in a life. Es extraordinario cómo una parte tan diferente, un contraste tan claro con las partes de John, puede quedar tan bien. Paul contó en una ocasión cómo ayudó a John a pulir Nowhere man, dándole la lata a su amigo para que no repitiese tantas veces la misma nota, para que no insistiese en la misma rima, para que viera otras transiciones. Es de justicia reconocer esta influencia de Paul en el estilo lennon de componer.

Algo más sobre la relación entre Paul y John. No solo son diferentes sus formas de componer, también sus aportaciones a The Beatles. McCartney supone el clasicismo del pop, canciones como Eleanor Rigby, Penny Lane, Hey Jude, Blackbird, Yesterday son el clasicismo de la música popular del siglo XX. Lennon tiene otra función en el legado de los de Liverpool, las canciones de John eran la vanguardia de la música beatle: el acorde inicial de A hard day´s night, Strawberry fields, A day in a life, Because, Tomorrow never knows, I am the walrus, Sexy sadie... Estas canciones abrieron nuevas sendas, caminos que cambiaron y ampliaron el lenguaje del rock y sus posibilidades expresivas. Sin embargo, como hemos dicho ya, estas distinciones están lejos de ser exhaustivas. A Paul le debemos la idea de hacer un disco como Sgt. Pepper´s  o como la segunda cara del álbum Abbey road. Y, por otra parte, Lennon también compuso alguno de las canciones que marcan el canon clásico de la cultura pop, piensen en All you need is love, In my life o en Help, Imagine… ¿Qué faceta del legado beatle ha resistido mejor el paso del tiempo? Durante mucho tiempo fue su clasicismo, pero con el paso de los años hay un cambio en la valoración. En este otoño EL PAÍS SEMANAL realizó una encuesta “Cien músicos hispanoamericanos eligen las cien canciones que cambiaron su vida”. Lennon colocó cuatro canciones entre las diez primeras.

Volviendo a la forma de componer de John son muy interesantes las declaraciones que hizo a la revista ROLLING STONE en la promoción de Double Fantasy. “Cada canción que he escrito ha sido casi siempre una tortura”, decía, y es que la composición para Lennon era un auténtico tour de force, una pugna por encontrar acordes que siguieran el hilo de la canción, partes que casaran entre sí, saltos que llegaran a buen puerto. Sus mejores canciones siempre fueron una lucha para sacar de la nada melodías que se resistían, que se negaban a salir a la luz. Hablando de Strawberry fiels forever decíamos en la entrada anterior que hay canciones que se encuentran y otras que se buscan, indudablemente, esta canción pertenece a la segunda categoría. El esfuerzo de John en este proceso creador era máximo, y cuando se negó a hacer este esfuerzo la canción no llegó a su nivel, este es el caso de Across the universe, una canción fallida.

Componiendo de esta manera era lógica la inseguridad que John sentía ante sus canciones, éstas eran un salto al vacío. “Me siento totalmente inseguro con las canciones que hago, excepto con las diez canciones que los dioses te conceden y que salen de la nada”. George Martin insistía en esta idea: “Por buena que fuese la canción, John nunca tenía plena confianza en ella. En todo el tiempo que trabajamos juntos nunca le oí presumir de su trabajo de ninguna forma”.

Hasta cierto punto, su búsqueda no podía satisfacerse plenamente. Observa Martin, “ a John no le gustaban muchas cosas. No solo era su voz, en su cabeza todo era siempre mucho mejor que en la realidad. Y muy a menudo se quedaba un tanto decepcionado con los resultados de lo que hacíamos. Al principio, yo estaba al mando y no se oían críticas. Pero al ir adquiriendo más poder y entender mejor lo que se hacía, también fue siendo más crítico con todo. Siempre andaba buscando algo que no lograba alcanzar del todo. Aquel maravilloso país de los sueños que tenía dentro de su cabeza nunca se hacía realidad del todo”.

 

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En 1994 toma cuerpo un viejo proyecto. A instancias de George Harrison y de Neil Aspinall, un viejo asistente de los Beatles, se fue realizando Anthology, un proyecto que incluía un documental de ocho episodios, tres discos y un libro. Se trataba de reunir distintas tomas, versiones, rarezas, material inédito de los Beatles. Pero, además y como colofón de todo el proyecto, se tenía la idea de elaborar material nuevo. Paul se puso en contacto con Yoko y ésta le dio unas cintas de cassette con material de trabajo de John. Allí había cuatro canciones: Free as a bird, Real love, Now and them y Grow old with me. The Beatles volvían a trabajar juntos después de tantos años. George Martin, con problemas de oído, no participó, así que la labor de producción la ocupó Jeff Line, miembro de la ELO y de los Travellings Wildburys,  amigo y productor de George. Un hombre de Harrison.

 

Free as a bird.

Canción escrita en los años de Dakota, concretamente en 1977. Los Beatles trabajaron sobre esta canción cambiando acordes, añadiendo partes nuevas, poniendo partes nuevas de la letra. El trabajo fue intenso y con una gran carga emocional. Aquí se puede escuchar la versión conocida como “Free as a boid” en la que John juega con la pronunciación neoyorkina. 

La canción delos Beatles suena poderosa, con un sonido muy conseguido y personal. En la coda incluyeron varias cosas: un trozo de una grabación de This boy, la antigua canción de John, aparece también el ukalele de George y, finalmente, la voz de John diciendo, hacia atrás, “turned out nice again” de George Formby Jr., vamos… un chiste de John.

 

Real love.

Lennon empezó esta canción en 1977, la retomó entre 1979 y 1980. Es un magnífico ejemplo de la forma de trabajar de John. Tenía varias frases en la cabeza con Baby makes loves to you, que luego vio que encajaba mejor con Girls and boys. Otras partes fueron apareciendo en la estela de esta canción:why must be alone y that´s way the world is. Un resumen del proceso se puede seguir en este vídeo.

En Bermudas apareció otra frase, redonda y con pellizco, lo que le gustaba a John. Con esa frase apareció Real life, canción que contenía dos canciones que nosotros conocemos: I´m stepping out y Real love.

John va trabajando sobre estos fragmentos, los junta y los separa viendo sus posibilidades, hasta que, de pronto, se oye “click” y todo encaja, la canción fluye, se ajustan sus partes y va.

La primera versión de Real love es con la guitarra y, ya en 1980, John hace seis tomas al piano, la toma cuatro es la elegida para trabajar la versión de los Beatles. Según ellos, no fue tan emocionante trabajar en esta canción después de haber grabado Free as bird. Real love era una canción totalmente acabada y ellos poco pudieron añadir. Así que al resto de los Beatles solo les quedó hacer de acompañantes de Lennon.

 

 

Now and them.

Maqueta realizada en Dakota alrededor de 1979. En realidad no es una canción, más bien se trata de un esbozo que necesitaba de bastante trabajo para terminarla. Tras Real love, los Beatles empezaron a trabajar sobre ella. Tras varios intentos decidieron dejarla y no entró en el Anthology. En parte, por motivos técnicos ya que había un ruido de fondo que no se podía eliminar, y, por otro lado, era una canción que exigía un trabajo a fondo, prácticamente había que hacerla desde el principio, parecía que Paul estaba dispuesto, no así George. No es extraño que McCartney se enamorara de esta canción ya que es extraordinaria.

Corre por Internet, y se puede ver en la entrada “Now and them “de la Wikipedia en inglés, que en una de la dos cintas de cassette que Yoko dio a los Beatles estaba escrito con la letra de John el título “Para Paul”. Con total seguridad una leyenda urbana pero como historia no tiene precio.

Tras la muerte de George Harrison, se ha rumoreado en varias ocasiones que McCartney iba a terminar la canción. Pero al final, solo son eso, rumores.

 

Grow old with me.

Es la respuesta a una canción que había hecho Yoko, un hermosa canción llamada Let me count the ways. Yoko le había puesto música a un poema de Elisabeth Barret Browning, una de sus poetisas favoritas. El poema en cuestión era el número 43 de Sonnets from the portuguese. Yoko instó a John para que hiciera una canción con un poema del marido de Elisabeth, Robert Browning.

El matrimonio Lennon se identificaba con el matrimonio Browning, una pareja de poetas del romanticismo inglés. En una ocasión dijo Yoko que John y ella se sentían como si fuesen la reencarnación de Robert y Elisabeth. Su obsesión era tal que barajaron la posibilidad de poner en la carátula del Double Fantasy una foto de ellos disfrazados de poetas románticos ingleses.

Estando John en Bermudas con Sean, en esas tres semanas de eclosión creativa, Yoko le llama y le toca por teléfono la canción que había hecho. A los pocos días, John graba en Bermudas la primera maqueta de Grow old with me, una canción basada en el poema de Robert Browning, Rabbi ben Ezra. John quería que se convirtiera en un estándar, en una canción que se tocara en las bodas, después de que los novios se besen y salgan del brazo. Esto no debe sorprendernos, Lennon nunca quiso ser un artista de minorías, él quería hacer canciones que estuvieran presentes en la vida de la gente.

Grow old with en un principio iba a salir en Double Fantasy pero el tiempo se echaba encima y quedó para Milk and Honey, álbum que salió a la venta en 1984. Lo que apareció en este disco fue una maqueta grabada en Dakota.

Parece que John tenía la intención de orquestarla con cuerdas y con vientos, así que Yoko le dio la canción a George Martin para que la trabajara en la línea que habría querido John. La versión de Martin salió en LennonAnthology en 1988. Los Beatles apenas trabajaron esta canción en su reunión de 1994.
 

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